| El
partido que ayer jugó nuestro equipo cadete
en el pabellón cubierto del Colegio Berrio-Otxoa
estuvo mediatizado por una serie de factores que,
al final, hicieron imposible cualquier oportunidad
de sacar algo positivo de esta cancha.
El
primero de ellos fue, como viene siendo habitual,
la cortedad de la plantilla actual del equipo, que
obliga a sus componentes a realizar un importante
esfuerzo en todos los partidos, que al final (sobre
todo si el rival es de los de entidad, como ocurrió
ayer) suele pasar factura en forma de cansancio
y pérdida de rendimiento.
El
segundo factor determinante ayer fue que a algun
componente de nuestra plantilla le faltó
la "sangre fría" necesaria para
afrontar este tipo de partidos, dejándose
llevar por una excesiva fogosidad que acabó
por provocar su expulsión del partido, lo
que obligó al resto de sus compañeros
a tener que doblar el esfuerzo en el campo. Esperemos
que los responsables del equipo sepan gestionar
en futuras ocasiones situaciones como esta.
Con
relación a lo anteriormente expuesto, la
falta de equidad del árbitro respecto a lo
ocurrido en la cancha: si nuestro jugador pecó
de exceso de fogosidad (que lo hizo), ocurrió
lo mismo con el número 11 de Berrio-Otxoa
(Iñigo), con la diferencia clave de que mientras
nuestro jugador fue expulsado, Iñigo no.
Si
a estos factores unimos el hecho de que el equipo
denominado "Berrio-Otxoa" (en realidad
formado casi en exclusiva por los jugadores proveninetes
del Ikasbide cadete de segundo año de la
temporadad pasada) atesora en sus filas a un futuro
gran jugador (Pablo, el número 6, de gran
calidad técnica) y al anteriormente mencionado
Iñigo, el número 11, un verdadero
"peleas" no exento de calidad, podemos
explicarnos la derrota sufrida.
Apuntar
que la rapidez con que el Berrio-Otxoa cansiguió
su segundo gol (a los 33 segundas de la segunda
parte) fue otra de las claves para el desenlace
final del partido.
Por
último exponer un dato que llamó la
atención no sólo de los seguidores
del BILBO que estaban en el pabellón sino,
incluso, de algunos de los del propio Berrio-Otxoa:
la sonora pitada con que nestros chicos fueron recibidios
en un pabellón que se enconraba casi lleno
cuando ellos llegaron dado que el Berrio Otxoa hizo
la presentación oficial de todos sus equipos
de fútbol sala antes del encuentro contra
los nuestros. En fin, vivir para ver...
Desde estas líneas animamos a todos nuestro
seguidores a que en el partido de vuelta, cuando
el Berrio-Otxoa salte al campo les recibamos ...¡
CON UNA GRAN OVACIÓN ! como hacemos con todos
nuestros rivales, haciendo lo mismo al final del
partido, sea cual sea el resultado que se haya producido |